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Contenido Nº4: Cambios políticos, sociales,
económicos y culturales de chile desde los años
70 a la actualidad. |
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Actividad del Alumno |
Con el triunfo electoral de Salvador Allende
en 1970, se pretende desarraigar del país el capitalismo
e iniciar una experiencia histórica de signo socialista.
En el programa del nuevo gobierno se habla de instalar un nuevo
Estado con una Asamblea del Pueblo como órgano
superior del poder, encargada de elegir el Poder Judicial.
En lo económico, se propone establecer tres áreas:
social, privada y mixta, según si los capitales fueran
sólo del Estado, privados y del Estado combinados con
de particulares. En la práctica, el área social,
que contemplaba la estatización de más de noventa
empresas de carácter estratégico, termina ampliándose
desmesuradamente, en desmedro de las áreas privada y
mixta de la economía.
El fracaso de esta experiencia, por la incapacidad del gobierno
de defender el Estado de Derecho, explica la llegada de los
militares a la Moneda en 1973. El gobierno militar, encabezado
por el general Augusto Pinochet, se propuso restarle influencia
al Estado en lo económico, como había sido característico
desde el primer gobierno de Ibáñez (1927-1931),
traspasando esa responsabilidad a los particulares. Desde entonces
no será el Estado, sino el mercado, el que determine
el precio de los productos e incluso de los sueldo, con el objetivo
de frenar el proceso inflacionario, problema que había
resultado insoluble para los anteriores gobiernos.
Por efecto de este proceso modernizador, de signo neo-liberal,,
la imagen tradicional del Chile campesino, con un fuerte sentido
de familia, tiende a debilitarse. La modernización impulsada
por el proyecto neo-liberal es asumida por amplios sectores
de la sociedad, incluso por los partidos de izquierda y la democracia
cristiana, que controlan el gobierno a partir de 1990, De ahí
que hoy nos encontremos en una etapa de la evolución
de Chile en que, según algunos, la internacionalización
y globalización de la economía, aparecen
como hechos inevitables. Sin embargo, tampoco faltan aquellos
que ven al neo-liberalismo como un modelo impuesto, ajeno a
la realidad nacional, que pone en peligro los valores nacionales,
injusto respecto de los sectores más pobres de la población,
excesivamente materialista y, como tal, atentatorio a los valores
del espíritu.
En cuanto a lo cultural, durante el gobierno de Allende se trató
de mejorar las condiciones de alfabetización del país,
masificar la enseñanza, mejorar los niveles educacionales
básicos y dar acceso a la cultura a los sectores populares
postergados. Para lograr este cometido, se editaron masivamente
libros económicos por medio de la editorial Quimantú,
con un énfasis en la literatura social. También
resultaron comunes los actos culturales masivos, donde se interpretaba
música de contenido social y político, interpretándose
canciones de Víctor Jara, Violeta Parra, Quilapayún,
Inti Illimani y los Jaivas.
A partir de 1973, se atenúa notablemente el tono social
y político de la literatura y de la música, promoviéndose
actividades culturales más tradicionales, que permitan
consolidar valores de identidad y pertenencia histórica.
Con ese objetivo, se divulgó el folclore, por medio de
actuaciones del Ballet Folclórico Nacional (Bafona).
La bonanza económica anterior a la crisis de comienzos
de los ochenta ochenta, permitió contar con grandes producciones
extranjeras en la lírica, desarrollar el ballet nacional
y una mayor creación literaria. En el ámbito intelectual
y científico, se experimenta un importante crecimiento
con el establecimiento de CONYCIT, que fomentó la investigación
mediante la financiación de proyectos científico
y tecnológicos.
A partir de 1990, el Estado se encarga de recoger inquietudes
y canalizar proyectos que, por lo general, rompen con los cánones
tradicionales. En un intento de mostrarse neutral, el Estado
admite la diversidad promoviendo una tolerancia y apertura en
los planos más amplios de la sociedad, admitiendo propuestas
culturales sin que existan necesariamente soportes
de calidad y valores.
Por otra parte, se vuelve a los espectáculos masivos,
a las Fiestas Culturales, los Encuentros Sociales, como una
forma de integración cultural abierta a todos.
Por último, la divulgación del cable y la instantaneidad
de noticias e imágenes se convierte en uno de los pilares
de esta nueva concepción de la cultura. En este contexto
de cambios rápidos y fuertes, el país se cuestiona
sobre la necesidad de una Institucionalidad Cultural, se busca
potenciar la descentralización sacando el eje cultural
de Santiago a provincias, se fomenta temas referidos al patrimonio,
la creación de nuevos espacios, la restauración,
la identidad y la presencia de Chile en el contexto de un mundo
global. |
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